Poemas III Escritos existenciales

Esos ojos

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Hoy las personas con las que me cruzo en la calle me resultan familiares,

como si las conociese.

Intento buscar parecidos lógicos pero no es eso lo que ocurre.

¿No te pasa a veces?

Como si reconocieses esa nariz,

esa cara,

esos ojos.

¡Son esos ojos conocidos,

una mirada ya sabida,

ya antes mirada,

como si la mirada de la gente fuera una inmensa construcción edificada con muchas piezas y de pronto pudiera ver la composición al completo en una de esas pequeñas porciones.

Son esos ojos que construyen rostros y manos conocidas,

recordadas de pronto,

son esos ojos,

esos ojos de la materia cuando se mira al espejo

y se reconoce a sí misma.

 

(Fotografía: Retrato de Mia Farrow)

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Álgebra avanzada

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Que no cueste tanto ser feliz.

¿Acaso la persona necesita tanto?

Mira los almendros en flor del descampado. Ellos ya están celebrando el estallido.Quién fuera simple gorrión, sencillo, volador.

¿Acaso es tan difícil tener un nido?

Saludar al alba, bailar de seguido, picotear algunos momentos y vivir, sencillamente vivir, respirar el sustento, construir un ahora, recoger leña. Antes quizá fue posible. Pero hoy, vivir es álgebra avanzada.

Cuestión de la luz

 

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Es el sol. Es cuestión de la luz.

Cambia volátil la idea de las cosas.

Desnuda o visibiliza las raíces.

 

Pero no es ya un asunto de opacidades o ausencias de tinieblas.

Es un epígrafe mudo, un índice deshabitado, un vacío resignado.

 

El tiempo se tambalea ante el resplandor, desaparece.

 

¿Por qué entonces esta prisa ordinaria y tosca?

¿Por qué entonces anidar en los límites en vez de traspasarlos de una puta vez?

Dar el célebre y nombrado salto, generar un revuelo cósmico, sufrir la auténtica y primigenia metamorfosis, pero para siempre.

Será que vivir es así. Ser siempre nuevos, estar constantemente inconclusos, celebrar las suspensiones, añorar la existencias, exprimir los vicios, dudar de las huellas, amamantarse de luminiscencias breves, arrullar realidades o presagios, bullir milagros, creer mentiras, profundizar en banalidades, aumentar en lo escaso, perdernos una y otra vez en laberintos hilvanados para deshacer caminos y despacio pero tenazmente, acercarnos a la luz….

Es cuestión de la luz. Es el sol. Transforma si piedad las composiciones de las cosas.

HAY

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Hay una extensa masa de arboles arbustos cemento orina pelo cuerpo entre tu y ahora yo,

hay genios que componen las más bellas melodías como pájaros humanos de otro mundo,

hay chirridos terribles hechos con cuerpos en una batalla final,

hay un bebé en la basura, hay una mujer que lleva años tratando de quedarse embarazada,

hay un niño que agarra una mano, hay una mano que vibra al ser acariciada,

hay abrazos plegados dentro de otros abrazos por doquier,

hay personas follando ahora a millones en una serenata de jadeos incesantes,

hay un solo camino y una muerte de brazos abiertos esperando al final,

hay una tierra fértil o envenenada o seca anhelante o exhausta de lluvia,

hay una tormenta constante que nunca cesa, hay un eterno atardecer, amanece todo el tiempo en el mundo una vez en cada rincón,

hay una cantidad inimaginable de muertes por segundo y un bastísimo manantial de cuerpos nuevos que vienen a reponer los huecos que otros dejaron, los perros, los gatos, los humanos, los brotes tiernos, los pétalos, los deshechos.

Hay un presente lleno de todo, de todo el mundo que late al mismo tiempo ahora,

hay una música que creamos,

hay un grito, una respiración,

hay unas células que se regeneran, hay un organismo destruido hay una mente anquilosada, hay capacidad para autoregenerarse, hay incluso milagros, hay física cuántica, hay un molde que se está desbordando, hay una botella quebrada,

hay un padre pidiendo perdón a sus hijos, hay una reconciliación, hay un portazo,

hay todo lo que quieras imaginar ahora mismo, en mi aire, en tu aire, en el tiempo detenido,

hay una danza de todos con todos caminando por la vida en una cadencia perfecta, el día de aquí compensado por el sueño de allá, nuestro ruido y su silencio, las ciudades y los pueblos, los mares y los desiertos también bailan o existen o están al mismo tiempo,

y tu

y yo

sin saberlo

bailamos con ellos.

 

(Fotografía: Vista de Asia y Australia de la NASA EARTH OBSERVATORY)

Tan feliz

Erkin Demir

 

Soy tan feliz que me siento vacía, exenta de guerras.

Soy tan inmensamente feliz que no me importaría morir, solo consigo aceptar, ceder, asentir.

Soy tan absurdamente feliz que el SI y el No son la misma palabra o no son ninguna.

Soy feliz como los idiotas, como los perros o como las plantas, feliz como un campo de vegetales rebosantes, soy feliz vegetable.

Soy tan feliz que ya ni siquiera vibro, sin conflicto no hay sonido ni ruido,

no hay obstáculos en el aire del camino,

solo vibra lo que roza

aunque sea

con la nada,

una garganta o

una muralla.

 

(Fotografía de Erkin-Demir)

La piedra que ata mis alas

 

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Necesito golpear con mi llanto

el nudo que me aplaca bajo el pecho.

Golpearlo para que se abra, como una puerta cuando llaman.

Algo se esconde bien cerrado,

un dolor al que no temo,

cambia de sitio en mi cuerpo,

a veces está delante luego detrás,

es en mi espalda la piedra que ata mis alas,

a veces la red que oprime mi gargata

es una lanza clavada que por detrás me alcanza

luego se expande hasta inmovilizarme y luego desaparece sin dejas huellas.

MURO

¿Qué voy a hacer con este muro?

Mire como mire, lo veo. Es decir, solo lo veo a él. Al muro.

¿Dónde está la luz que entraba por aquellos agujeros que piqué? ¿Dónde está el cálido aliento de la posibilidad? ¿LA esperanza, la certeza de que por fin podía amar? ¿Qué borrasca originó esta lluvia de cemento? Traidora lluvia para tapar mis agujeros. Los agujeros que con tanto esfuerzo piqué.

De pronto otro duelo. De pronto estos pájaros revueltos. Sentirme sola, esencialmente sola, avanzo con carrerilla hacia la nada. Pensaba que lo había superado, está supurando la vieja herida, arcadas, quiero vomitar todo este pasado indigesto que no consigo dejar atrás.

Un buen cerebro

Un buen cerebro

Mi pensamiento guerrero contra los parásitos invasores.

El Hércules de mi castillo amurallado.

Esos bichos hijos de perra vienen a robarme mi paz, tiran trozos de mantequilla al suelo que mi mente hambrienta de grasa salta a devorar desesperada. ¡No! ¡Detente fiera famélica!

Anzuelos tramposos, cepos llenos de color, hermosos como nubes del alma.

Quiero no tener pelos en la lengua ni una garganta de nudo ni un músculo mental altamente lubricado de masticar tanta paja no digerida, quiero soltar tal cual agarro, soltar y soltar, quedarme solo conmigo que lo demás me sobra. A solas con mi sombra, mi vacío extenuado, la belleza de mi silencio, ahí reposa la imagen de mi persona. Lo demás me estorba como el polvo o la basura, este síndrome de Diógenes, este afán coleccionista de elucubraciones. Esputo todo ese mal, adiós para siempre. Dejaré mi mente como un simple gestor, delgado, casi raquítico, exento de músculo pero vivaz, altamente pragmático y lúcido. No la bestia que ahora es, mascullando pretextos con la boca abierta, eructando su mala digestión, excesivamente musculada, gorda como una morsa. No. Empieza el ayuno, querida bestia, ya no te necesito. No voy a escuchar tus gritos de adicta colérica, acaba de empezar tu tratamiento, cerremos la puerta, abramos las ventanas, que sople el viento gélido de tu mañana, ha salido el sol. Te moldearé a mi voluntad como si fueras de barro, si, ha llegado la hora. Me voy a esculpir un buen cerebro.

Por eso canta así

 

La oía vibrar como una bandera. No sabía de dónde provenía su canto. Tras unos cuantos silbidos de viento la descubro. Es una bolsa atrapada en las ramas de un árbol. Vibra en la inmovilidad de unas garras como un insecto vivo en una tela de araña. Pero algún día el árbol brotará y sus grandes hojas la expulsarán y volará. Ella no lo sabe, por eso canta así.