No soy capaz, no.

Qué pérfido fracaso continuo,

qué intentos vanos,

qué dolor de vientre, útero y entrañas,

qué desangrarme por los ojos,

qué sangría inútil la mía,

qué morir tan reiterativo.

 

Y sin embargo no soy capaz,

no,

no lo soy,

de claudicar en la búsqueda del amor.

 

Cultura-Inquieta-Kishin-Shinoyama

 

 

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