MADEJA

 

Buscando el verdadero camino.

Tantas veces lo rocé. Lo pisé y me desvié, sin saber si era lo correcto, sin discernir, sin entender, sin saber ver,  desubicada con un olfato de brújula averiada, perdida con un mapa sin escala, con una desorientación cronificada, con unos pies tan cansados de buscar, un tacto equívoco, la textura de lo esencial, unos dedos de lija que no sienten, que no saben, unos torpes dedos buscando la cerradura minúscula que abre la puerta a la inmensidad, todo el mármol, mis torpes manos, todo lo grande en mi pequeñez, todos los ríos para mi mar de pecera, para el simulacro del océano en mi bañera, mi cárcel, mi bandera, mi cuerpo deshaciendo la madeja, mis intentos desesperados, locos, para reanimar el cadáver de lo que creía que era.

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