El amor

El amor no se luchaba, ni se conseguía, ni se alcanzaba. El amor se habitaba, como una lluvia que cala hasta los huesos.
El amor hacía su casa en ellos, nido de su árbol, canto de pájaro. Como una insignia, como un faro en la noche, una bandera apátrida en un palo simple.
El amor los encontró por estar ellos abiertos  y en el amor vivía el mundo, palpitando su aliento, su corazón de montaña, río, manos, charla, cocina y viento.
El amor dejaba en ellos su huella de ventana abierta, de esperanza resuelta, de mañana clara.
Y el abrazo no lo daban ellos, no,
el abrazo se les caía adentro.

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