Eso no fue amor, ¿entonces qué?

Comencé a amar fundiéndome  con el otro o más bien confundiéndome, el primer amor siempre es una locura, nos besábamos en la parada del autobús durante horas y no podíamos estar ni un día sin vernos. Me perdía de mí en el otro, me sentía una gota pequeña disuelta en un océano gigantesco. Después de ese amor pensé: -Eso no fue amor, fue otra cosa, la fusión de un camaleón y una roca.

En el segundo amor me dije, yo seré yo sin mezclar el mí con el tú. Hacíamos nuestras vidas, no nos dábamos explicaciones, cada uno era él mismo y no nos compartíamos más que los cuerpos. Después el alma se fue mojando como inevitablemente lo hace el agua con la arena y de pronto nos vimos enamorados el uno del otro. Dos personas tan distintas   unidas por un sólo conducto:el físico. Después de ese amor pensé: – Eso no fue amor, fue otra cosa, el contacto inevitable del mar y la costa.

En el tercer y gran amor fui como en fila, creía saber las reglas, el sitio dónde anida el equilibrio.  Yo intentaba a toda costa respetar su forma de ser, amar al otro tal cual es, aunque doliese, creía que amar era eso. Tragaba el fuego de mi garganta, evitaba mis deseos de ser “más” amada, tapaba lo que no podía ver. Yo anhelaba una profundidad en el amor que intuía que podía existir y caminaba por un desierto para llegar hasta él y amarle así, en estado puro, a pesar de que ese camino era arduo. Entonces nació el fruto de la semilla y vino, pequeño maestro y mensajero, a evidenciar todo ese revuelo. Como es lógico, todo explotó. Entonces aprendí que hay que amar al otro tal cual es sin necesidad de traicionarse a una misma. Entonces pensé: – Eso no fue amor, fue otra cosa, el camino necesario entre el desierto y el agua.

Ahora estoy en blanco pero ya no estoy conmigo pero sin mí, me encuentro en un desierto y encontré agua, se el camino hacia esta gruta y se que no me perderé, suena el viento y ocurre algo extraño: Estoy sola pero estoy bien. Entonces pienso:- Esto si es amor, venga quién venga y esté dónde esté.

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2 comments

  1. qué hermoso mire, me dan ganas de ponerme yo también a hacer metáforas de todas mis relaciones importantes.
    Que siga tu caminar solitario a través de desiertos y parajes diversos:
    en todos ellos habrá desde flores increíbles hasta avis raris que te ofrecerán su compañía.

    beatriz…

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