El árbol en la semilla

Me gustaría protegerte de todo, del frío, del calor, de la lluvia, de las malas manos, de los amigos que  se querrán aprovechar de ti, de aquellos que querrán nutrirse de tu ser, de los que no quieren tu progreso, de los que no saben escuchar. A veces me gustaría protegerte hasta de la vida, hasta del mundo y por supuesto, del tiempo.

Pero creces, es un hecho.

Se acerca cada vez más, precipitadamente, tu momento,  el momento en el que te irás del nido y aunque es pronto, lo se, a veces no puedo controlar con quién te ves, con quién juegas, quién te coge y con quién deseas compartir tus juegos, tu tiempo, tus abrazos y hasta tus besos. Y aunque yo crea que ese compañero de clase no te hace bien eres tú quien decide acercarse, eres tú quien elige con quien irse y eres tú, al fin y al cabo, un ser libre de mí, del cuerpo que te ha engendrado, de la piel que te siente parte de sí misma, del alma que estará para siempre, ligada a la tuya.

No te puedo proteger de todo y con ello apartarte del dolor, flaco favor te haría si así lo hiciera, porque las personas nos vamos construyendo de todo cuanto nos alimenta, aunque a veces su sabor sea amargo. 

No puedo elegir que juegues con quien yo diga ni como yo quiera, porque hay una parte de ti que no deseo controlar: tu libertad, la esencia de la persona que eres. A veces se me olvida que eres un ser completo, terminado, pequeño es cierto, pero listo, preparado.

Lo único que me queda es mi ejemplo, que veas que las relaciones que tengo con los otros son verdaderas, que amo con todo mi ser a quien considero mi familia, que a quien me hace daño lo mantengo lejos, que persigo mi sueño e intento llevar lo que pienso a los hechos.

Supongo que no me queda otra que resignarme a la realidad de que no me perteneces, que no eres mi propiedad, que eres de la vida, de ese mañana que te pertenece. 

Eres la demostración del tiempo, en tu cuerpo que ya no cabe dentro del mío, eres la evidencia de que seré eterna, si consigo vivir para siempre en ti y en los tuyos, eres la transparencia de mi imagen en tu reflejo, eres la llave que abre, eres la puerta y eres la meta, eres y serás, eso siempre, el fruto que yo engendré, la flor, la semilla que algún día será árbol.

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