Bailar tango

Nadie nos dijo que amar iba a ser así.

No nos dieron el manual ni el libro sagrado del amor, así nacimos, sin respuestas, con miles de preguntas y con una anatomía perfecta, enfocada plenamente hacia el encuentro, en dirección a llenar el hueco, el vacío en donde cantaba el viento.

Cómo si la levedad no fuera una consecuencia de un arranque violento, de un despegue estruendoso, de separarse con fuerza de la tierra. Cómo si la levedad fuera fácil en esencia y no solo en apariencia. La levedad de amar, amarnos tal cual somos. Con cuevas y cavernas.

Ante la apertura aparece desnuda la vulnerabilidad. El castillo de nuestro ser sentencia un alto al fuego y las murallas se dan una pausa. Pero de pronto, cuando todo lo esperado en la paz era alegría, aparece la tristeza, como si siempre hubiera estado ahí, esperando ese momento. Como si nunca se hubiera permitido el lujo de ser. Y entonces hay desconcierto, miedo. ¡Dejen a la tristeza ser!

Nadie nos dijo que para ser leve había que barrer la mierda, que iba a aparecer cuando todo va bien, cuando era preciso poder verla.

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Nadie nos avisó.

Algunos se dan a la huída sin pensarlo. Es comprensible.

Otro deciden quedarse en la superficie, dejar que se amen solamente las murallas, tocarse sin manos, besarse sin labios.

Y hay otros que deciden bailar. Bailar con todo lo que la música propone.

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Jose Antonio Marina, filósofo y floricultor (¿Quién quiere una guerra contra la belleza?) afirma en un maravilloso artículo que amar es como bailar tango. Cuando lo ves parece fácil y es inmensamente bello, leve. Pero antes de esa sincronía de vuelo hay muchos pisotones. Los pisotones duelen, es cierto, demuestran además nuestra torpeza, nos dejan en evidencia. Hay quien prefiere quedarse en una danza simple, seguir el compás sin riesgo pero también sin belleza. Yo, como Jose Antonio Marina, me posiciono, si, he bailado hasta sin música ni melodía, pero ahora, con toda mi alegría  y con toda mi mierda, deseo, desde la valentía y jamás desde el miedo,

aprender a bailar tango.

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