Lastres y equipajes

Si.

Amar en el proceso, aprender de él, el gozo supremo aún en este estado larvario.

Pero antes dejé mis lastres en otra parte, los escondía. Vas de viaje escondiendo los fardos, ¡qué inmenso esfuerzo es entonces amar! Entonces te conviertes en un trilero de las emociones, sabes bien bajo qué piel  puedes esconderte y el opuesto sabe bien dónde no mirar. Tú sabes las rutas vetadas y también decides no andarlas. Juegas a que persigues sin perseguir porque en realidad no deseas encontrar, sólo deseas vivir en el deseo frustrado de no llegar nunca a intimar . Maldita forma de amar, otra nefasta manera aprendida de amar o más bien de noamar. Faltan verbos en el diccionario, porque odiar no es la palabra exacta para el opuesto que busco.

Pero luego te ves por fin viendo tus propios fardos, tu pesado equipaje, tropiezas con él. Empiezas a abandonarlo en algunas cunetas, en las grandes hogueras decides quemarlo, cuentas los cachivaches que aún cargas y de pronto ves que el equipaje se ha adherido a tu piel, como si fueras tú mismo pero sin serlo. Sabes que eso no eres tú y sin embargo, va dónde tu vas.

images

Y entonces un días comienzas el espectáculo de mostrarte tal cual eres, te resignas.  A veces habla esa coraza, a veces hablas tú, cuesta distinguir una voz de otra pero ahí están.

Entonces aparece la llave perfecta que no fuerza ni baila en la cerradura, aparecen tras la puerta todas las fieras, se abrieron las maletas.

images (1)

Y llegados a este punto de monstruosidad, ¿cómo se ama?

Buscas la receta más no la hay. La luz en cambio deshace la sombra. Ves que es posible tocarse más allá de la luz o de la oscuridad, que existen limbos  atemporales en los cuales se desactivan todas esas vegetaciones invasoras y entonces eres libre de moverte como jamás lo has sido, danzas la verdad de tu ser, ligero, ya no existen las pieles subterráneas, ni los fardos, amas y estás seguro de que amas, no hace falta pensarlo, lo haces, como si siempre lo hubieras hecho, cómo si estuvieras diseñado para ello.

Dancers-4-640x426

Luego vuelves del paraíso con las huellas que éste deja en tu cuerpo, sabes que has estado, no hay duda.

Ahora quiero volver. No hay mapa, ni señas ni nada.

¿Estuve realmente allí? ¿No fue acaso un sueño?

Se que estuve allí, se que fui amada, por fin, con fardos y corazas. Que fui inmensamente feliz, aún en esa tristeza de saber que nunca antes fui colmada, aun en la certeza de saber que había pasado toda una vida sin regresar al lugar del origen, sin volver a la tierra prometida. Se que en esa correspondencia se abrieron los recuerdos, como millones de cajitas que susurran y me derramé entera porque podía ser contenida.

Y ahora solo me queda eso,

celebrar el recuerdo, saber que fue cierto, el encaje perfecto de dos cuerpos, la correspondencia en el tiempo de dos almas que hablan, la evaporación inmediata de todos los fantasmas.

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s